No Tengas Miedo La Misericordia: Nuestra Misión

por Obispo John M. LeVoir

Ha llegado el momento para que la Iglesia tome la llamada alegre a la misericordia una vez más. – Papa Francisco

Nos encontramos en medio del jubileo extraordinario, el Año Santo de la Misericordia, declarado por el Papa Francisco. Este Año Santo comenzó con la solemnidad de la Inmaculada Concepción y concluirá en noviembre, día de la Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo.

El tema es: “Sean ustedes compasivos, como también su Padre es compasivo” (Lc 6:36).

La misericordia saca el bien del mal; la última manifestación de esto es Jesucristo que trae la salvación eterna al morir en la cruz.

Nosotros vemos actos de misericordia que se vive a diario en la Diócesis de New Ulm y por ende en las parroquias. Respondemos al llamado de Cristo al ser la luz que brilla en la oscuridad del pecado y en la tragedia en el mundo. Durante este año especial de la Misericordia, nos piden refl exionar de cómo podríamos renovar nuestro compromiso a este llamado.

Cuando celebré la Misa para dar inicio a la celebración diocesana por el Domingo de la Divina Misericordia, había mucho para refl exionar.

Con gratitud refl exione la misericordia eterna de Dios

La temporada de Pascua nos recuerda el gozo que tenemos en el amor misericordioso de Dios. Nos regocijamos en la resurrección de Jesucristo: el triunfo sobre la muerte eterna. Nos regocijamos que podemos compartir en el triunfo de Cristo, por la fe y la participación en los sacramentos, gracias a la misericordia eterna de Dios. Nuestro Dios “se deleita en misericordia” (Mi 7:18).

En este Año de la Misericordia reflexioné que somos llamados para ir y dar testimonio de la buena nueva de Jesucristo.

Vivir al llamado para ser personas de misericordia a través de la obras espirituales y corporales de la misericordia. Cuando vivimos las obras de la misericordia, estamos siguiendo el ejemplo de Jesucristo. Las obras de la misericordia corporal se encuentran en el Evangelio y proporciona un modelo de cómo debemos tratar a nuestro prójimo. Jesús nos recuerda: Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos, por mí mismo lo hicieron (Mt 25:35-41). A continuación, algunos ejemplos de cómo vivir la Misericordia de Cristo:

Dar de comer al hambriento
Aquí en nuestra comunidad hay muchos que carecen de acceso a los alimentos. Done a un banco de alimentos a través de su parroquia u otras organizaciones. Sus donaciones harán una gran diferencia.

Dar de beber al sediento
En muchas partes del mundo, muchos sufren porque no tienen agua limpia. Usted podría apoyar por esta causa para que tengan acceso a este recurso tan esencial a través de Catholic Relief Services.

Dar posada al peregrino
En nuestra comunidad y en todo el mundo, hay muchos que no tienen un hogar permanente. Muchos de ellos son niños. En la Diócesis de New Ulm, Caridades Católicas trabaja con otras organizaciones religiosas y comunitarias para romper el ciclo de la pobreza y la falta de vivienda. Actualmente estamos trabajando para establecer un albergue para las familias con niños sin hogar y estén viviendo en el condado Brown.

Dar Limosna a los pobres
Las Oficinas de Caridades Católicas sirve a nuestros hermanos necesitados a través de consejería, asistencia de emergencia, y/o después de una tragedia o un desastre natural. Muchas parroquias reciben ropa y otros suministros para los necesitados y con agrado recibirán sus contribuciones.

Visitar a los enfermos
Los ancianos o enfermos se vuelven aisladas y solas. Ustedes pueden hacer mucho para ayudar a aquellas personas que batallan alguna enfermedad o son débiles. Usted podría donar sangre, visitar a un vecino enfermo o débil, ofrecer un descanso a la persona que cuida de un ser querido enfermo, o hacer un voluntariado para hacer las actividades en un acilo de ancianos.

Visitar a los presos
Los presos en la cárcel merecen la oportunidad de escuchar la Palabra de Dios y darles la oportunidad a la conversión del corazón. Oren por los que están encarcelados.

Enterrar a los difuntos
Las parroquias proporcionan apoyo a los que han perdido a un ser querido, lo hacen a través de oraciones e intenciones de misas. Considere ofrecerse como voluntario para el ministro de hospitalidad en casos de un funeral en su parroquia. Si usted tiene otros ejemplos de cómo los católicos viven las siete obras de misericordia corporales, por favor comparta con nosotros al [email protected].

Revelación de los nombres
Nuestro día diocesano de la Misericordia tuvo lugar hace unos días después de que se reveló los nombres de los que han sido acusados de abuso sexual a un menor cuando fueron sacerdotes. (ver páginas 6-7.) La fecha no fue intencional, pero creo que fue apropiado. Necesitamos la misericordia de Dios. Nosotros somos llamados a responder con un amor misericordioso hacia las víctimas inocentes.

Nosotros amamos a nuestras parroquias. Nosotros respetamos a nuestros sacerdotes. Es difícil pensar que alguna vez hubo algún sacerdote que se aprovechaba de los jóvenes siendo víctimas de estos actos tan terribles. Necesitamos aceptar esto. El abuso sexual ocurrió en nuestra diócesis. Hace varios meses, pedí a mi personal establecer una comunicación con la firma de abogados de Jeff Anderson. Mutuamente identificamos los hombres con claras evidencias de abuso sexual en su contra derivados del tiempo en que fueron asignados sacerdotes.

Las víctimas y los sobrevivientes compartieron sobre la gran importancia de la transparencia para seguir adelante, saber que la Iglesia escuchó lo que tenían que decir, por poner en primer lugar la sanación de ellos. Abramos nuestro corazón por las víctimas de abuso sexual por un sacerdote. Para estar a la defensiva no es la respuesta apropiada para ellos.

En este Año de la Misericordia les pido que se unan a mí para orar por las víctimas y sobrevivientes de abuso por parte de un miembro del clero. Juntos, podemos aceptar a nuestros hermanos y hermanas tan heridos por el clero. Juntos podremos salir adelante. Juntos, podremos buscar la sanación de Jesucristo.

Nada es imposible con la misericordia de Dios. Así como señaló el Papa Francisco, muchos en todo el mundo están heridos por el sufrimiento, la enfermedad, el abuso, el terrorismo, y la persecución, “¿Es ingenuo creer que esta misericordia puede cambiar al mundo? Pues lo que en Dios puede parecer una tontería, es ‘mucho más sabio que toda sabiduría humana y lo que en Dios puede parecer debilidad, es más fuerte que toda fuerza humana’” (1 Cor 1:25)